|
Tus ojos Dos palomas azules cruzaron mi cielo, dos cobaltos de paz y de ternezas, dejando un rastro de liturgia en el vuelo, de dionisias caricias y secretas promesas. Yo quisiera bañarme en el añil de esos ojos, quedarme fijo y retratado en tus pupilas, aceptando esa cariñosa invitación coqueta que refleja ese amor que en silencio me regalas. Y en esas persianas de terciopelo tiernas, que cierras cuando bajas tu tímida mirada, depositar un dulce beso de mis labios. |