|
Las Arenas de Afrodita (10) El juramento I Allá en el horizonte, niña, tengo un arco iris de rosas. Crucemos este puente, tu mano en mi mano, y dejemos atrás y para siempre estas aguas
tenebrosas... Comulguemos emociones en el altar de nuestro cariño, que si a mi lado, niña, me siento seguro y
confortado. Y tú, protegida por este acero noble que he forjado. Caballero soy para ti, mi dama, y llevo tu pañuelo. El reto es claro: Que he de amarte sin condiciones. Lo he escrito en un libro de honor y en papel sagrado. Ayer velé mis armas en un viejo convento y en una celda obscura me hice un juramento: por mi honor, y en nombre de los dioses, que jamás permitiré que nada te haga daño. Y un ángel sonrió, me dio mi espada y me dijo: "Bésala, y cumple tu palabra" Señora, mi dama, crucemos este puente y dejemos estas negras aguas. Que allá en el horizonte tengo amores que darte. Palabra de honor: serás mi hada, mi reina, mi dama. Y de besos cubriré, por siempre, a tu alma. ¿Sonríes? Pues anda, ven niña, date prisa, que hay ninfas cariñosas esperándonos. -Arcángel- II Si por engendrar tu misterio, en mi alma transluciese el sabor añil... de ese cielo que dominas y formando nido, perenne, en mi regazo... alcanzase a ver el alba inmaculada. Si por respirar tu aliento de frescura, en mi piel, llena de gozo, brotaran margaritas... ¡Ay, amor amigo... que ríos de agua fresca surcan mis arroyos! ¡Ay... transparencia! mi piel sobre la tuya; sabría rezarte cual rosario... ¡Ay amor... tu piel... sobre la mía! -Ninfa- III Llega mi ninfa y mi reina y suenan las campanas en mi aposento. Se llena de luz el convento de mi alma; el heno en los campos se convierte en trigo y se derrite la nieve en las montañas. Los ríos murmuran alegrías y traen nuevas vidas a los bosques de Diana. El pueblo está de fiesta, hay banderas, hay música, trompetas, zarabandas… ¡Llegó mi hada! -Arcángel- IV Sonríes, mi vida... y veo el cielo, ese plácido gesto, mi alborozo... candidez tan grata, una simiente... condimento imprescindible de mi gozo. Hoy por hoy, en ese gesto me complazco... yo no pido ni espero más cuidados, un gesto tuyo... una simple palabra... y en mí, se producen los milagros. Que tú tienes el poder de mi alegría contenido en ese gesto de tus labios. -Ninfa- |