|
Y además… ¡te quiero!
Yo no pido disculpas por amarte,
aunque pecado sea y me condenen.
No busqué amores, ni pedí enamorarme,
ni que tus ojos azules me vencieren.
Y ahora es tarde y no puedo arrepentirme
y aunque prohibido, a tu amor me entrego.
¡Que me perdonen todas las mujeres,
todos los demonios y los santos del cielo!
Este amor es más fuerte que las leyes;
nada ni nadie convencerme pudo
que no debiera amarte, amor, yo te lo juro.
Ahora sí, ahora quiero quererte,
y además…
¡te quiero!
|