En el banco de mi amor te abrí una cuenta.

Ayer tomé un cuaderno grande y calculaba
números imaginarios y letras algebraicas
en las ecuaciones de tu santa matemática.
Averigué el producto y la raíz cuadrada
de la suma total de los rincones de tu alma.

En mágico abaco , con cuentas de colores,
añadí tus esperanzas, alegrías, ilusiones;
resté montones de pesares y tristezas
y saqué en cuenta limpia tus amores.

Descubrí que son muchos y todos míos
y a ellos añadí los que ya tengo,
y en libreta de cariño y de ternura
deposité mil abrazos y mil besos.

Tu dulce alma ya no tiene deudas
y la mía la respalda con fianza,
que si una caricia alguna vez te falta:
presenta la cartilla.
¡Sólo tienes que cobrarla!