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Las Arenas de Afrodita (9)
(Desde
la atalaya)
I
Extiende tu mirada en la distancia, vida mía,
y mira a mi ciudad que ahora es la tuya.
Yo la veo real; tú… como una fantasía;
Para ti, bonito sueño; para mí, nuestra verdad.
Dentro de estas murallas hay una vida.
Una vida real que llora y ama,
una vida que ríe y que sonríe
siempre que le dan motivo de esperanza.
Y aunque viva con muralla en un castillo,
no soy dios, ni fantasma, que soy hombre.
Real, que puedo desangrarme cuando herido;
mortal, de carne, un hombre con un Nombre.
Si quieres ver encantos o brujerías,
mira hacia afuera, hacia la playa.
¿Ves esos barcos negros allá en el agua?
Esos, mi vida, ¡esos son fantasmas!
-Arcángel-
II
Sé del dolor
que la humanidad conlleva
y del desprendido gesto
con que la divinidad rechazas,
y esa misma elección
hago la mía.
Tu ciudad,
es hoy morada que atesoro...
y sus muros
altos confines
que contienen mi alegría.
Que este amor
es nacido en el Olimpo
y aceptarlo es
nuestro deber
por sernos dado.
-Ninfa-
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