Las Arenas de Afrodita (4)

Nada

 

I

 

Cuando te veo dudosa o indecisa

Y me dices que no es nada lo que pasa

Te siento ausente, lejos, te vas yendo;

No quieres comulgar tus sentimientos.

 

Déjame ser camino en tu encrucijada,

Déjame descifrar el jeroglífico de tu alma,

Déjame estar cerca de tus tristezas,

De ese nada que me ahoga en ignorancia.

 

Impotente, como un barco sin aguas,

Te ofrezco mis manos de consuelo

Pero rehúsas y en angustias me dejas.

 

Tu nada me congoja las entrañas.

Ven, amor, mírame a los ojos

Y dime qué te pasa.

 

Tu nada es un algo que me duele

Que quisiera rellenar con confianza.

Dime, pues, mi triste reina,

Dime…

¿Qué es lo que te pasa?

-Arcángel-

 

 

II

 

Me pasa, Amor, que yo te quiero

y confesarlo me resulta

un imposible con palabras.

 

Tan grande es el amor que te profeso

que dudando que lo entiendas,

sólo sé decirte:"nada".

 

Quizás un día, tú comprendas mis impulsos...

los silencios que me habitan

y que a mí devuelven calma.

 

No son dudas del cariño que sentimos

sino ratos de sosiego

con que asiento yo mi alma.

 

Tú llegaste a mi vida como un viento

arrastrando a tu paso la hojarasca

y desnuda la tierra queda ahora

de ese manto con que antes se ocultaba.

 

Acaricio esa tierra entre mis dedos

fértil manto donde planto mi esperanza

y con tiempo, si nutrida de cariño

nos dará tiernas  flores... un mañana.

 

No sufras, amor, por mis silencios

que no ocultan ni pecados ni fantasmas.

 

Que mi "Nada", no es congoja... es sentimiento;

un complacerme en nuestro amor

diciendo:

"nada".

-Ninfa-