|
Las Arenas de Afrodita (cont.)
Consejo de diosa
Luna, en gratitud: Esta ofrenda,
Por haberme hecho predilecto.
>¿Qué mortal interrumpe mi sueño?
Y más, si hombre, un agravio.
Los cielos me perdonen, diosa Luna,
Por hablar sin permiso concedido.
>Artemisa soy para los hombres;
Sólo las mujeres pueden verme.
¿Qué quieres? ¿No te he dado todo?
Y ahora como griego vienes.
Para tí, mi diosa, nunca un Odiseo.
Mi ofrenda es limpia y sin engaño.
>Y después pedirás otros favores.
No es ofrenda, pues, sino soborno.
Es un ruego, mi señora, que no pido;
Sólo espero.
>Tú viniste a mí pidiendo ayuda
Que darte me placiere pues con ella
A una mujer servirías de consuelo.
Del candor de Afrodita aprovechaste
Mas tu engaño fue ignorado y te invitamos.
¿Quieres ahora otro o a qué vienes?
Cuidado, protector, que un escudo me debes
Y si lo cobro te quedarás desnudo.
Quítame tus favores si deseas
Pero deja a ella respaldada.
>Agradan tus palabras a mi oido.
Y dime ¿Qué te lamenta en esta hora?
Mi señora, una de tus primas me atormenta.
Megara furiosa me persigue.
>De Dionisio, loco en parte sois los hombres,
de Febo presumido y de Zeus la arrogancia.
Hombre eres y por tanto confundido
Dejando que en tu corazón entre una furia.
Mas ella no conozco, no es familia,
que tú mismo la engendraste.
En ésto sólo tú puedes ayudarte.
Mi diosa, regala tu consejo…
>Ya debes saber que ella te ama.
Mas tú, no lo suficiente.
Sólo piensas en tí y en tu Megara
Por ella, mi miedo. ¿Tiene frontera su amor?
>Sí, de tí no sale. Pero si no lo crees…
No la mereces.
Protector, protégete a tí mismo.
Esto tuyo no es de mi gobierno.
Mi diosa, despojado de tu protección
Y sin consejo quedo.
Mi ofrenda a tus pies dejo y me retiro.
>Mas por ella, protector, yo a tí te cuido.
¿Y me dices qué hacer? Te pido…
>Que la ames como el primer día.
Si ella es deseada, eso la conforma.
Y te ama, protector, no hay dudas,
Afrodita en mí confía y me reporta.
>Vete ahora, devuélveme el escudo.
Que, si amante, ya no te hace falta.
|