|
Dulce et
gratum erat… sub
noctem amare te, in
pluvia desiderare te. Una lluvia
tímida llamaba a la ventana Y no
pudimos menos que ir a saludarla. Era un aire
fresco, que no frío, El que
acariciaba nuestras caras. Arropados
en silencio, meditaba… Y al
besarte en la frente te decía… Esta lluvia
fina, vida mía, ¡mira cómo
ama! Cómo abraza
a la tierra, besándola, Y la tierra
responde absorbiendo su agua Como yo
absorbo tus besos y tu mirada. No dijiste
nada, me miraste; Tus ojos
casi tristes, suspiraste En mi oído…
un deseo de dama. Y te amé,
vida mía, como jamás he amado, Al ritmo de
la lluvia y de sus gotas cálidas. La tierra
sonreía, las nubes se alegraban, La noche se
encendía… Dulce y
grato fue en la tarde amarte, Y durante
la lluvia desearte… Mientras
disfrutamos de su melodía de cristal
celestial en nuestra epifanía. Tiernamente,
recordando anoche… Tiernamente…
¡Te amo! |