Diario de un niño travieso

 


(Lunes: Dolor de corazón)

   Sueños inquietos producen tontas fantasias, y anoche tuve uno que llegó a  ruborizarme.  Mas lo recuerdo con agrado y un guiño de picardía.    Lo pondré en el saco de  mis pecadillos que ya está rebozado y pide alivio  de peso.  Mas dejaré éste en el fondo, sin quese entere el cura y me dé unos cuantos coscorrones merecidos.    Y quizás, como un  niño travieso y curioso, lo visitaré de vez en cuando.     Tengo un lazo de seda que cierra el saco de mis malos pensamientos.  Con   cuidado lo ataré para que no se me escape.     Son sueños imposibles, lo sé, que perturban mi ser, inquietan, intrigan,   hostigan mi espíritu.  ¡Ah, pero es que son tan bonitos!     A mi profesora, que no al cura, le preguntaré si he pecado.  Espero que la   penitencia sea suave y dulce de cumplir.

 (Guiño)
 

(Martes: Propósito de enmienda)

   Me siento culpable y no quiero saber el porqué. Anticipando el castigo,  hoy le hice una ofrenda a Minerva.  Pero me dijo que no podía  atenderme, que  tenía prisa.    Espero que no se entere el cura porque me mandará al infierno y allí hay  gente muy mala.    Me siento solo y tengo frío.    Y mañana tengo examen de conciencia y no he estudiado nada.  Le diré a la  profesora que seré bueno; pero me temo que me dará malas notas y no aprobaré  el curso.


(Miércoles: Examen de conciencia)   

Resulta que vacié el saco de mis pecadillos y no recuerdo las cosas malas  que he hecho. Solamente veo un pecadillo en el fondo, pero es de más  verguenza que crimen.    Espero que la profesora no me pregunte demasiado.  

 

(Jueves: Decir los pecados al confesor)   

No.  Mejor hablo con mi abogado San Miguel, rey de los globos y de los  números nones.    Profesora: Te traigo una manzana roja.    Confieso… confieso… !Que te amo!   

(Viernes: Cumplir la penitencia)   

 La que tú quieras.  La merezco.

(Guiño)



Y el niño travieso,

efebo de mil noches,

se fue contento

cantando por bulería:  

Me confesé con mi profe,

Y omaita ¡qué buena era!

 Me puso por penitencia

Que la quisiera y la quisiera  

Y yo la quise, yo la quise,

Porque las penitencias

¡han de cumplirse