He de templarme al evocar tu
ser
Como la cuerda que atenúa su
sonido cuando ya la mano deja de
acariciarla y su música muere en el espacio suavizada. Mas mis trastornos perduran en el
Tiempo. Y convencido siendo que mi dolor
se inmortaliza, ansío el sueño que dormida deje a mi zozobra. No llega, de un tu gesto, la
placentera anestesia. Y tenso,
destemplado, quedo... |