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De pronto... Una brisa brusca, casi insolente pero limpia y clara, besó mi cara. Esa tramontana me trajo recuerdos de azules amores y tactos de alba. Y de tus labios, fuentes de sonrisas frescas, carnosas, inocentes, generosas. Esa fría brisa se convirtió en amiga. Y corría, corría el viento del Norte, sin querer dejarme en su alegre prisa. Esa brisa tierna que besó mi cara... que pasó de pronto, fugaz, como si nada... La saboreé, Recordándote... |