Ramilletes de jacinto

 

En el nogal cerca del río hice una iglesia.

Y me hice arzobispo del camino.

Grabé tu nombre en medio de la puerta

y prohibí la entrada al movimiento.

***

 

Eras tú, envuelta en chocolate oscuro

con sabor de almendra de cometas.

Y con parsimonia desenvolví el papel de plata.

***

 

Son ramilletes de jacinto en perla

los que llenan el sendero antiguo,

aquel que anda hacia tu alma.

***

 

Soy como un triángulo de dos lados,

un círculo sin radio,

un cero dividido por dos.

Dame tu geometría.

***

 

Tengo azules recuerdos

 y los guardo del sol.

 Topacios en almíbar,

en un jarro de cristal.

***

 

Somos dos lápices

bailando diferentes letras

en el mismo alfabeto.

Y en la vieja torre

se ríe una campana indiscreta.

***

 

Quise escaparme del libro

y encontré un aire vehementemente brusco

que cortaba mis palabras.

Rompió la concordancia;

me hizo bruto.

Huí como huye el vapor de un tren que chilla.

Quiero volver a ser noble.