|
Anoche me abracé
yo mismo y me quedé dormido… En el silencio de tu ausencia, en ese sopor negro de una negra noche, en ese vacío sin sentido ni sonido, en esa inercia, esa desgana, esa muerte. A mi lado un desierto blanco, inerte, mudo, sin aire ni arena. La cama se hace enorme, sin horizonte. Y al mirar las sábanas vecinas y no ver tu silueta... |