YO ACUSO
Nos pusieron contra la pared y nos dijeron que iríamos a morir. Diez fusileros en espera de pie por el ladrido. Nuestra agonía, proyectada en la cal la despedida. Un beso a cada hijo, y nada más, el tiempo urgía, y a la esposa, apenas si un suspiro. Detrás del pelotón, diez amenazas, preparaban en plomo el veredicto. Y estallaron en cambio, en diez sangrantes sangrientos estampidos diez caninas, canallas
carcajadas. Nos habían mentido. Triste comedia, nuestro sádico hermano. Un patriotismo, con recursos que el diablo envidiaría. No golpea, ni mata. El engaña. Profanada pureza de la lágrima, Su canina figura en cuatro risas... |