MAESTRO
 
Maestro,
hoy te mando mi niño más pequeño.
Hoy te mando mi corazón al banco.
 
Te lo entrego,
en la poesía de sus primeros pasos,
en la cautela de sus primeros miedos.
 
Asombro en ala,
para que tú le enseñes
el rostro de las letras, y el milagro de luz
de la palabra.
 
Libertad,
quiero que sea
su primera leyenda en el cuaderno.
 
Parecerá al comienzo un garabato,
él habrá de saber
embellecerla.
 
Después,
quiero que aprenda a pronunciar al hombre
y a escribirlo.
 
Hombre y libertad,
hondura y vuelo, la dimensión cabal
de la existencia.
 
Tierra nueva y corazón de surco,
tú sembrarás en él
el trazo recio, y la sonora voz para el futuro.
Te lo envío, maestro,
a tu miel y a tu luz un hombre nuevo.
 
Raíz de ciencia,
su destino abre en tí,
muéstrale un mundo de verdad y comprensión,
maestro.
La semilla de amor prende tan fácil,
en la estación temprana

de los juegos.