INTERMEZZO Yo estaba entoncesandandosenda adentro,entre la alameda de mis sueños,con la mirada lejos,como un vagabundo que no tiene prisaporque no tiene puerto.Yo andabacortando hojas,tirando piedras, asustando pájaros,y alguna vez riendo,y alguna vez silbando para ahuyentar mi miedo,y alguna vez doliéndome.Yo estaba entoncescreciendosenda adentro,se alargaba mi sombra,y me llegaba como una reminiscenciade existencia lejana el rumor de los hombres.Tú venías desde ti subiendopor la curva detrás de mi horizonte,y avanzabas con tu enorme presencia,y tu imagense hizo de pronto imperativa y honda.Se cerraron los árboles en un cielode copas,penumbroso silencio,y el opaco crujido bajo las ramas rotas.La luz nos penetraba por la misma pupila,y el minuto era exactopara los dos latidos,por la hierba, una mutua canción humedecida.Quise morir entonces,tú jurabas que morábamos ya sobre la muerte,la de la piel que duele,la de la voz,y el miedo.Tú jurabas, con mi carne mordiéndose a tus dientes,y eternicé creyéndote.Y tus horas plasmaron nuevas formasen el líquido plomode mi tiempo.En ausencia total, entera nada,crecíamos, muriendo.Resucité de pronto, como un ave,en el óvalo tibio de una lágrima,y estoy sin ti de nuevo,senda adentro,en la ingrávida espera que separala palpitante muerte que me diste,de la muerte final,que aun me aguarda. |