L A T I N O A M É R I C A  
 
Ella está grávida y anda; doliendo gozo
castiga
su tiempo el viento, la arrastran
los tiburones que surcan
su mar, la muerden las bocas
de saciedad; la devoran
sin conseguir
devorarla.
La sombra quiere abatirla, y el miedo
la cerca y quiere
que encoja y quede y se aduerma,
pero ella grávida avanza.
Por dentro y fuera le crecen
caminos, cielos, guirnaldas,
canciones, himnos,
violines,
le crecen bronces, las arpas
más altas de la armonía,
le ponen miel,
              ella canta.
Su cuerpo está redondeando,
fatiga y lucha, y madura
dulzuras desde la pulpa zumosa
y copas espesas
tempranas ríen
y espigas
henchidas, desde la albura
de un pan futuro
la llaman.
Ella está grávida, dejen
que encienda el fuego, que arda,
que llene el aire y la noche
de días, ya no se alcanza,
se mira lejos
dorada
por cima
de la más alta
cima y exhibe y protege
su vientre en un desafío de cumbres
resplandecida, como una hoguera
en el sitio
donde el sol dice,
              mañana...
 
Latinoamérica niña, adolescente
y sembrada
y heroica y mártir camina,
siente su piedra y la espuma
de un mar que encrespa y la sangre
de nadie, el hambre
tambores
aborígenes, la sangre
de nadie, el hambre
y el niño
que muere de hambre, y el hombre
golpeado de hombre,
y la sangre
 
Latinoamérica duele, piensa en sí misma
se escucha, siente su pulso,
se encuentra; Latinoamérica vibra
su gravidez,
              ella sabe.