PARA CANTARTE Y CELEBRARTE

Desde los ojos, tierra, de mi madre,
madre miedosa y tembolorsa, osada,
inmigrante.
Desde el impulso y el coraje y rabia
la fatiga y el hombre y la esperanza
de mi padre, tercera clase
prieta
contra la piel caliente la riqueza
de un permiso de entrar,
morirse de hambre,
arrodillarse, rasguñar la noche, incorporar,
reir, amar,
ser hombre; desde el instante hombre
de mi padre, quiero cantarte y celebrarte
tierra.
Quiero ambularte en el recuerdo, roja
la palabra horizonte,
azul el valle
cortado a pico el porvenir, despierta
la simiente caliente a fecundarte,
mis hermanos pusieron bajo el filo
su garganta y hendieron
sus arados hasta el final, y el surco
fue propicio, y fue adverso y propicio.
Después se pudo dibujar un nido,
lirios de humo al sol, la chimenea
florecía y brotó azul el cuchillo
para cortar el pan, después fue el trino
el alambrado, el alfalfar, el tiempo
de reír, de esperar, de estar gimiendo;
todo tu ser fue fruto, fue paloma,
y a veces puño y pedregal y rayo.
Tierra me abrazo a tu refugio, rezo,
beso tu palma, muerdo tus trigales,
bebo tu noche, ruedo tus laderas
con un rugido por dolor,
me ahueco,
busco aquel viejo cuento en tus rodillas,
corro a la escuela, tus campanas laten,
la escarcha, el aire, cada mata un rostro
y el quebrachal después,
después el grito.
Dios con nosotros, desde tus raíces
suelo te siento dentro de mis venas,
mi madre yace  en tu regazo y crece,
más que otras muchas veces
la contengo,
mi padre es polvo de tu polvo, juntos
hace mil años fue que te eligieron
fruto del propio huerto cada cuna,
susurro dentro, doloroso el "idisch"
con gusto a puerto sumergido
y manos.
Bajo tu sol de bronce, tus estrellas,
tus crepúsculos ocre, tus ciclones,
bajo granizo, y hambre, amor
un toro,
de vigor y tesón, te construyeron.
Desde esos brazos labradores suyos,
desde ese vientre de parir queriendo,
desde ese esfuerzo gigantesco en hombros,
cada mañana un sol;
desde ese verbo,
inaugurado para darnos nombre,
con este cielo encanecidas sienes,
con esta nube que me está asustando,
con lo mío de efímero y lo tuyo,
así entrañable, inextinguible, vivo
calendario de estí9os y derrumbes,
desde esa lucha conque me ganaron,
desde esta lucha que ya estoy perdiendo,
quiero cantarte, suelo mío, llanto
de tus ríos, fulgor de tus caprichos
dibujados en aguas, como lagos,
pez, arenas, luciérnagas, claveles
embriagados de lluvia
y aromándome.
Hoy es tu fiesta, hoy es mi fiesta, tierra,
mi corazón prepara sus caballos,
brinco el jinete,
vigoroso el casco, un suelo firme
de memorias, llevo
desnudo ancestro de dolor, abierta
la plegaria, como una flor que sangra,
y estrujada
la blasfemia, y al cabo, en la más alta
voluntad de brillar, llevo una estrella,
desde los ojos de mi madre,
y canto.