UN TENDAL

Del tendal sin reparo

se caen todas las ideas

que un día a su amparo

dejé secar.

Se sueltan de sus pinzas,

pensamientos, odios, franquezas

y el resto del batallón

de lucha apalabrada.

Así el cordel se queda sin nada,

vacío, oscuro,

sin ganas, siquiera

de volver a pender de otros.