PASEO LUNAR
Se paseaba de estrella en estrella
con su negro cuerpo de café.
Y me miraba y me miraba,
así sus ojos de almendra.
Sonreía sin mesura
en su caminar celestial,
portando de la mano
un niño blanco venido del pan.
Mientras, yo en mi luna
lo envidiaba sin cesar:
"¡Quién fuera sombra,
conocedora de la paz!"