UN PRIMERO DE MAYO
Y cuando llega la mañana,
todos mis ángeles
que del cielo me acompañan
se convierten a
verdaderos seres.
Me desperezo con ansias de
a ellos hablarles
y gritaros, todos,
que al cabo tengo más que poco.
Creo y bien hago si
digo que soy siempre tan feliz
rondando aquellos paraísos
entre los hierbajos para mí,
y miles de malvabiscos.