EL PUERTO DE VIGO
(El mar son huevas, de pez)
Estallaba la tarde
vacía y opaca, con su sol
amenazante,
golpeante
chupándome la vida;
Y el viento rozando mi pálida nuca,
enzarzando en violenta lucha
mis cabellos.
El mar inquieto
se revolvía gris y blanco
tras mi sombra.
de azabache.
Zoaban las palabras,
sin llegar a significar nada,
eran castas,
casi soeces,
¡Amenazantes como mazas!