SUICIDIO MENTAL


Empujad mis manos a este abismo
para sentir cómo estoy en el cielo   
o más abajo del infierno.
Comprobaremos así cual es el resultado
Del definitivo juicio mortal.
Sentir cómo resbala una lágrima  
 hasta la comisura de mi sonrisa,   
sacar mi húmeda lengua              
y absorber la salada agua.
Una vez me halláis empujado   
apreciaré el viento lamiendo mis brazos,
el tiempo cortándome la sangre,   
la muerte estrangulando todas mis partes.
Cuando al fin toque fondo                
y se estrellen mis tripas            
contra lo más hondo               
 gritaré: "¡Ya he llegado!"
Por eso empujadme,
o no, mejor salto yo,
de esta manera ¡atención!
no habrá culpables.