Deseante y deseado

El inconsciente
se convence de amar,
buscando cubrir
su propia necesidad
de sentirse amado.

El amor es
sentimiento indescriptible,
que en concreto
pretendemos transformarlo
y llevados por los juegos del deseo
confesamos con frecuencia
(equivocados)
el ser fuego y llama de otra vida
por llenar el vacío
existente en nuestros labios.

Lo que amamos,
creo yo,
es esa idea...
el sentirnos deseante y deseado...
el llenar el vacío, que nos sobra,
con un sueño
que otro alma nos ha dado.

Y llevados por la fuerza del deseo,
de un impulso que frenar ya no logramos,
nos ceñimos a los ojos una venda...
por no ver lo que dentro sospechamos.

Es un miedo,
a encontrar lo que tememos
convertido
en palpable desengaño.

Que un amor, que no es
ser lo que dice,
ni es amor...
ni merece de cuidados.