Hay cosas que, a través de nuestra vida, se convierten en elásticos instrumentos de placer y tortura. El tiempo, quizás, el más elástico de todos... pues de pasar volando en un momento de deleite, se desliza despacito y agobiante en la tristeza, el dolor o cualquier mala pasada que nos llegue.  Es por esas cualidades, un tema que me encanta...

Subjetivamente...

El tiempo se desangra en sus acordes:
los instantes,
la veloz carrera;

la eternidad muere... aparentemente
en tablas
con la misma vida que dibuja.

Mi juventud... se extiende,
complacida
con tus actos.

Observo mis rasgos en plácido gesto...
imagino tus ojos...
contemplándome:

desplazado al infinito queda
todo tiempo;
tu mirada eterna...
me seduce.

Con el candor de luz  de cada instante
entre tus ágiles manos...
se encienden mis rincones
y entonces:
(milagro)

el tiempo, se desangra
en un gemido de vida...
incontenible.