Pobre Pluma

Si de esta pluma insolente
recibes las ávidas letras
que de mi doliente corazón emanan...
recuerda que es en azul,
su sangre quien escribe...
pero mío es el rojo palpitar,
que con ella se derrama.

Y no culpes a las letras si te besan
al leer descuidado las cuartillas...
no son ellas, quienes vienen a turbarte...
sino yo, quien con ellas te reclama.

Pobre pluma... que no sabe lo que escribe
y aún así, con su sangre te regala...
no la culpes por lo mucho que te dice...
que soy yo, quien la empuña con el alma.