Aire, brisa... y tú

Al sonido de mis pasos cadenciosos,
cae la noche sobre las rocas milenarias...

Tranquilidad de brisa y un silencio, casi religioso,
van cerrando en sedas rojas
las altas cúspides de las montañas purpúreas,
soñolientas y distantes.

Y es, sólo entonces,
que mis labios se deshacen
en inaudibles murmullos ,
que se posan en el aire...
y le cuento mil historias
que, tan sólo,
mi intimidad conoce...
y un beso enamorado
se me escapa...
al infinito que lo espera.

Tú,
aire y brisa,
un callado cómplice de mis más oscuros sueños!

He dejado en el aire las caricias que tenía destinadas para ti;
se posarán en tu rostro sin que puedas detenerlas,
al tiempo que inhalas el frescor de la mañana.
También, mis palabras, buscarán tus oídos...
que mi cómplice amigo, transportará en sus alas.
Y si crees que con ello he violado tu intimidad...
perdóname!
mas no me importa;
que también mi beso
ha de alcanzarte

Te amo!

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