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Entierro
Ayer,
en un féretro llevaron
los tristes restos,
de ti, vacíos...
¡Ay!, cuerpo inerte...
blanco sudario
en afilado rostro...
cáscara sin vida...
¡que dolor el verte...
cuando ya nada me dicen
esas manos tuyas,
en otrora, potentes!
Silencioso llanto
traspasa el ambiente;
¡hoy nos cubre el manto...
agobiante de la muerte!
No quiero pensarte,
por siempre, ya ido...
que muerte es saberme
el haberte perdido
y entierro mi alma
en ese féretro, contigo.
Lloro,
mi alma se apena...
el cansino paso
a tu tumba me lleva
y mis lágrimas derramo
al peso de tu ausencia.
Mis labios,
besaron la rosa...
rosa que deposité sobre la tierra...
tierra que reclamó tu cuerpo...
cuerpo, que, sin latido,
ya... nada era.
Adiós, mi alma...
¡calla... y espera!
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