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Navegando
En la bruma inquietante
de un íntimo deseo
sobre mi mar navegas,
velero a sotavento...
Y en la feroz batalla
de tanto esfuerzo férreo
la luna, por piadosa,
de luz pinta un sendero.
Que más quiere la luna,
que más, querrán los vientos!
Amores navegantes
arribando a sus puertos!
Entre olas bravías,
la suave luz del cielo
me va abriendo pasajes
hasta tus ojos bellos.
Y al verte tan de cerca
y penetrar en ellos,
las dudas de otras horas,
naufragan sin remedio.
Salvavidas, tus brazos
donde a salvo me siento.
Niño, dame tu boca,
amor, suspiro y sueños
que salven mis brazadas
cuando el mundo me es fiero.
Asida yo a tu cuerpo,
navío que navego,
el mundo ya no azota
y yo arribo a tu puerto.
Que más quiere la luna,
que más querrán los vientos!
Amor del navegante
alcanzando su puerto!
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