En la penumbra


 A la aguda incandescencia
de una llama petulante,
se adhería danzarina
una línea delirante…

Y se alzaba, y se ocultaba
entre rojos y amarillos,
exhalando emanaciones
de humo gris,
y olor de cirios.

Con el soplo de unos labios
levemente contraídos
se trastoca la silueta
de temblores agresivos,
proyectando sobre el muro
lindas sombras,
contundentes,
de irreal malabarismo.

Suda cera,
expira humo
y se desnuda...
Translúcida
íncuba y etérea:

transparencia virginal
inundando en su fulgor
toda penumbra.