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Le llamaron Luna
Bailaba sobre la noche
con pies de gala:
piel de plata,
sal y agua;
morfología sobre la luz
perfilando las galaxias...
Sus brazos,
dos arco inmaculados
dibujando estrellas.
El táctil esmero de la vida,
en sus dedos sin fronteras.
Crecía su imagen
en sombras contundentes,
danzarinas…
Y a su epidermis sedienta
se prendía la sonata
del universo entero.
Así de transparente
en la noche su inocencia…
Pero al llegar el arrebol
de la luz de la mañana
se encelaba.
Y caía en depresión
y en la demencia.
Así fue,
que le llamaron “Luna”…
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