Ronda

 

En aquel cortijo de pinares

altramuces y olivares,

transcurría la vida de a migajas…

Entre lonchas de jamón de Pata Negra

un vinito fino de tío Pepe

y frituras de torrijas y rosetas.



(Los pestiños, ni los nombro,

que enroscado en sus cañas

el sabor del anisete

se prendió a mi lengua

en abundancia.)



Yo vestía

(sentimiento)

un vestido antiguo de mi madre

y soñaba con salir de picos pardos

o perderme sin remedio

en la calma

retorcida de olivares.



Fue entonces que aprendí

a desconfiar de los rituales…



Pues entre rezos y labores trabajosas

conocí la decepción

del vientre seco de Teresa

anegado en muy austeras soledades.