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En el espejo
Había
una morfología tal
entre sus manos y mi pelo,
que tras su ida,
se convirtió en penoso
el observar la reflexión de mi cabello
en el espejo vigilante de mi alcoba.
Aquella hipérbole desplegada,
reverberaba olvidos...
Y su muda queja,
cercenaba hiriendo
la misma imagen que reproducía.
Hube entonces,
de optar por enmudecer al espejo...
Transformarlo en mi punto de fuga.
Sobre el suelo frío,
mechones de cabello negro,
mártires sin culpa:
huérfanos immolados
de mi historia.
Y sobre mi espejo,
una nueva imagen.
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