Paradojas 

 

-I-

 

Reconocida nuestra efímera existencia...

¿Por qué tanto nos preocupa
la materia intranscendente
y damos al olvido, fácilmente,
nuestro espíritu inmortal?

¿No sería más natural,
el dejarnos de vanidades
y centrar nuestra atención
en la vida espiritual?

Paradoja humana:
atender
a nuestra mortal condición
a pesar de reconocer
lo banal
de tal preocupación.

-II-

¡Oh, mente!
¿Por qué me martirizas
con dudas reticentes
si sabes que no existen,
razones para tenerlas?

Cruel destino. poseer
una mente para pensar
que se obstina en desatar
sólo dudas, con su poder.