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Llegué...
Por fin Hubo que
traspasar tantos umbrales para llegar
aquí... Y arrancar
de mí las vanidades y cegar mis
ojos distraídos... Para
sumergida en la oscura lucidez de
mis abismos, descubrir
la nitidez de cuanto,
efímero y perenne, habita en
mí. Que cante
la piel adormecida, que hablen
los sentidos atrofiados... Y los mudos
gestos y las
ciegas manos, en alianzas
voluptuosas declaren a
la vida que
llegué... Por fin. |