Morirse

Morirse, diría yo,
no es llenarse de una existencia nueva,
sino vaciarse;
hasta el límite de lo conocido y desconocido,
vaciarse
de necesidades, de objetivos,
de conocimientos y miedos.
La vida, de afuera a dentro,
dinámica desde la piel a los sentidos.
La muerte, de adentro a fuera:
invertirnos, vaciarnos,
desde los sentidos a la piel,
y... tras-pasar-la.