|
Rojo
Rojo, rojo encarnado,
borboteo creciente;
palpitar doloroso
de mi sangre caliente.
Labios abiertos
en rasgado desafío
por afilada hoja
del traidor cuchillo.
Rojo... Rojo ennegrecido
dejando manchas oscuras
en mi blanco vestido.
Ya...
¿Qué más da?
Nada perdido.
Sólo mi sangre huidiza
con su embriagado hechizo
formando lagunas negras
donde enterrar mi sino.
Del rojo encarnado
al rojo ennegrecido
ya no hay distancia...
Ya no hay camino.
|