Con un triste adios

Si por un poco de tu ser,
diera mi vida...
el cuerpo, creyéndose traicionado,
me condenara...
mas el alma,
percibiendo mi dolor
me perdonara
y con sus alas transparentes
mis suspiros,
elevara al cielo.

Yo te daría, amor,
mis palabras cariñosas...
mis adagios y fantasías...
mis quimeras encendidas...
mis esperanzas...
mis añoranzas...
el último latido de mi ser,
con un triste adios.

Pues sé,
que no habría dolor
en mi partida...
que estar viva a tu lado
cuando tus ojos,
ni me miran,
es mas muerte
y mas condena...
de la que tu pensamiento
adivina.

Marchar quisiera, amor...
y este  dolor, que hoy,
cobijan mis entrañas...
apagado quizás, quedase...
y en la distancia,
piadoso, se olvidase...
de la ausencia
con que hoy...
tu presencia,
me castiga.

Pues estar aquí,
a tu lado,
cuando tus ojos...
ni me miran,
es más muerte
y más condena...
de la que tu pensamiento
adivina.

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