En el atardecer...

Llegó la tarde de mi vida...
con su paso sigiloso,
el roce de una caricia...
y el deseo ilusionado,
de saberme comprendida.

Misterioso poder, que tanto logra...
un calor de piel...hecho poesía...
es palpitar de corazones que se unen...
que es tanto...de lo mucho...que se ansía.

Fué un candor...de magia y elogio...
fué un quizás...que inundó mis esperanzas...
y como el tenue llanto de un arpegio...
se meció su canción en mi semblanza.

Un querer, como la vida mísma...
un decir, que le nace del alma...
un silencio, que me dice tanto...
cuando viene...
y a mi puerta...
llama.