Barro y espiga 

 

Confieso no tener más pretensiones
que ser sólo cuanto soy: barro y espiga;
como el uno, moldearme a lo que llega...
como el otro, de buen grano, ser harina.

Harina finísima en los dedos
de un Dios, que ni entiendo, ni me anima.

Barro soy, barro rojo del Maestrazgo...
moldeada en tu cariño, seré arcilla.