Lucha personal

 

¡Qué complicada la vida se me ha vuelto!
Ya no existe la calma en este nido;
casi todo lo que fue, quedó perdido...
y por restos, sólo queda el desaliento.

Hoy me cuesta el pretender que sigo viva
pues no aspiro ya lograr nada de nada;
me mantengo, como un signo de esperanza
mas me sé, ya más muerta que con vida.

Si me hundo, todo el barco se me inunda;
si me opaco, otros sufren mi indolencia.
Esta lucha personal, me es complacencia:
Pretender ser feliz... y quedar muda.

Nada cuenta mi dolor ni mi agonía...
si al final, todo alcanza su equilibrio,
que si doy, el que toma, de ello gana.

Yo perduro, del tesón en compañía
con la mueca de sonrisa en desafío,
y tal vez... luego vuelva, la esperanza.