Ahora

En un cúmulo
de horas deslizantes,
aquellas
aún sin estrenar,
te esperan...
intuitivas y anhelantes.

Llegas
por el tobogán de tus palabras,
impetuoso
a  mis brazos...

Calas en mi piel...
vasija de ternura
absorbiendo
cada gota.

Un laúd
de sonidos
se despierta,
concertada ya
nuestra
conjunta sinfonía.

Y estrenamos horas...
y creamos calendarios
donde nadie más
que tú y yo
definimos
tiempo...

al ritmo
de un latir
que nos une

al goce
de un deseo
que se cumple;

solos...
por fin,
en nuestro
ahora.