|
Sonrisas...
¿Qué tiene mi cara, niña?
indagas con buen talante...
y una sonrisa en mis labios
se me escapa, imperturbable.
¡Ay!, chiquillo de mi alma...
¡quién pudiera contestarte,
sin decirte que me muero
por tu boca a cada instante!
Y esos ojitos profundos
y su mirada indomable
se me antojan, son reflejos
de un corazón invitante.
¡Quién pudiera besar tus labios!,
¡quién, en tus ojos posarse!
y morir... poquito a poco
y de ambos, ¡embriagarme!
(Todo esto lo he pensado,
mas respuesta, no he de darte
y tú me indagas, curioso,
si yo persisto en mirarte.
Mas decir, no digo nada,
que luego...
puede pesarme!)
|