Querencia de letras

En la querencia de  letras,
la palabra se derrama...

No es verso la figura
que un poeta así proclama
hasta darle vida propia
con conciencia, honor y alma.

Mídese la dulce espiga
con el pan si trabajada,
con esmero, por el fruto
que en su centro se guardaba.

Mídese el agua del río
con las aguas que arrastraba
y que entrega en agonía
a esa mar del agua brava.

Cada letra que se esfuma
mido, pues, con mi palabra
del confín del pensamiento
a una pluma que lo graba. 

La medida nunca es fija,
ni labrada, ni segada...
dependiendo de la fuerza
con que mi mano la plasma; 

pequeñita en contenido
se me viste en cola larga
y me oprime la conciencia
hasta que aquí la descarga.

Bravía savia de olvido
azúcar de pura caña...
a veces viste de estío,
otras... de clara mañana.