Silencio, Amor... no digas nada

Palabras repetidas hasta la saciedad
no delatan realidad...
machacón sonido de un martillo
queriendo hacer su marca.

El Amor... el verdadero
no se viste de emociones coloristas;

lleva la caricia en la mirada
la emoción en el gesto
y callado y sosegado,
en dulzura y esperanza...
no goza de enredarte con palabras
ni persiste en velarte la mirada.

Por eso, Amor...
yo te repito:

silencio, Amor... no digas nada.