|
La brisa Solo
cuando la brisa de su aliento pronuncia mi nombre. Solo allí recuerdo que no estoy solo, que tanto dolor es posible soportar, es entonces cuando siento que Dios aun me mira; En aquel instante
parece amanecer de nuevo, las rosas florecen otra vez. La lluvia nos bendice tiernamente. Tus labios que solo han pronunciado mi nombre queman los míos de un solo roce. |