Los negros
lloraban confundidos
entre paraguas
y soles de oro,
los mulatos
estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento
empañaba espejos
y quebraba
las venas de los bailarines.
..
Negros, Negros,
Negros, Negros.
..
La sangre
no tiene puertas en vuestra noche boca arriba.
No hay rubor.
Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la
espina del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las
pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.
..
Sangre que
busca por mil caminos muertes enharinadas y ceniza de nardo,
cielos yertos,
en declive, donde las colonias de planetas
rueden por
las playas con los objetos abandonados.
..
Sangre que
mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de
espartos exprimidos, néctares de subterráneos.
Sangre que
oxida el alisio descuidado de una huella
y disuelve
a las mariposas en los cristales de la ventana.
..
Es la sangre
que viene, que vendrá
por los tejados
y azoteas, por todas partes,
para quemar
la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir
al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse
en una aurora de tabaco y bajo amarillo.
..
Hay que huir,
huir por
las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el
tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar
en vuestra carne. una leve huella de eclipse
y una falsa
tristeza de guante desteñido y rosa química.
..
Es por el
silencio sapientísimo
cuando los
camareros y los cocineros y los que limpian con la lengua
las heridas
de los millonarios
buscan al
rey por las calles o en los ángulos del salitre.
Un viento
sur de madera, oblicuo en el negro fango,
escupe a
las barcas rotas y se clava puntillas en los hombros;
un viento
sur que lleva
colmillos,
girasoles, alfabetos
y una pila
de Volta con avispas ahogadas.
..
El olvido
estaba expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo
el amor por
un solo rostro invisible a flor de piedra,
Médulas
y corolas componían sobre las nubes
un desierto
de tallos sin una sola rosa,
..
A la izquierda,
a la derecha, por el sur y por el norte,
se levanta
el muro impasible
para el topo,
la aguja del agua.
No busquéis,
negros, su grieta
para hallar
la máscara infinita.
Buscad el
gran sol del centro
hechos una
piña zumbadora.
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El sol que
se desliza por los bosques
seguro de
no encontrar una ninfa,
el sol que
destruye números y no ha cruzado nunca un sueño,
el tatuado
sol que baja por el río
y muge seguido
de caimanes.
..
Negros, Negros,
Negros, Negros.
..
Jamás
sierpe, ni cebra, ni mula
palidecieron
al morir.
El leñador
no sabe cuándo expiran
los clamorosos
árboles que corta.
Aguardad
bajo la sombra vegetal de vuestro rey
a que cicutas
y cardos y ortigas turben postreras azoteas.
..
Entonces,
negros, entonces, entonces,
podréis
besar con frenesí las ruedas de las bicicletas,
..
Poner parejas
de microscopios en las cuevas de las ardillas
y danzar
al fin, sin duda, mientras las flores erizadas
asesinan
a nuestro Moisés casi en los juncos del cielo.
..
¡Ay,
Harlem, disfrazada!
¡Ay,
Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!
Me llega
tu rumor atravesando troncos y ascensores,
a través
de láminas grises
donde flotan
tus automóviles cubiertos de dientes,
a través
de los caballos muertos y los crímenes diminutos,
a través
de tu gran rey desesperado
cuyas barbas
llegan al mar.
..
