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Saludo frugal de Divino Enojo.
Pasando los días
a nuestro antojo, con sus horas
seguidas en minutos,
al encontrarnos,
nos piden nos llaman
a veces reclaman
nuestro vinorojo,
que cosas , que atajos
y que enojo.
Si es en la línea
virtual del rato ya ameno,
mientras se charla,
se admira o se mira,
y nuestros antojos,
desfilan suntuosos,
el viento suspende
el cyber se entieza,
se para y no mueve
envidia de Baco
y su vino rojo.
que cosas de atajos
ayyyyyy que enojo.
Cuando al fin de la noche,
si acaso en minutos
se inicia un derroche,
te piden , te llaman
o mejor te avisan,
y ya te reclaman,
no terminamos
de tomar ese vino
aun rosadito
y Rioja de rojo,
termina la cita
se vuelve el enojo.
Agobio sentido,
el lecho espera,
y apurando el saludo
llega en afanes
una tierna despedida,
y se queda en la mesa
ese vino tan rojo,
que ni un sorbitico
no calmo esa sed,
ni tampoco el enojo.
Feliz día, con trabajos y tortas,
sin vinos, azules o rojos,
y dejar que se vayan
los mismos antojos.
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