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NOCTAMBULANDO
En mísera noche de errabundo sin levantar la mirada peregrina, cabizbajo en mi coturno incierto, deambulaba en larga y fría amargura.
Cada paso en silencio se perdía en abismos inconclusos en la senda, esa misma que de día, do, vivido junto con el amor de mi vida do, en algarabía.
Más.. en silencio nocturnal y casi también de peregrino buscaba el destino, ese mismo que albergaba iluso, el renacer del amor casi perdido, do, el corazón llamóme para mostrar su querer, do, en un latido.
Todo el ritmo de luceros en su firmamento, que titilando ansiosos me siguieron como al peregrino, en la fría amalgama renaciente y, mostrarme en la distancia una estrella con tu nombre refulgente.
Y así, en medio de la noche, del silencio, y la tragedia en soledad enarbolada, logré caminar en el noctámbulo sino de mi primer alborada. |