Tú entonces
Tú entonces, fiera en tu guarida, playas de polvo bajo
las mejillas, bajo el sol rimel
empantanado. El pelo desplegado , monte que cuidas desde donde tu beldad
mejor alumbre la caja de secretos
que me prestas. Tu boca, caverna sombría de azahares mojados. Más abajo, tus senos, fin de la llanura
que llovió mi beso, forjará una cosecha
en las bocas, más allá de donde
nubes calmas esperan. Sigue más . El ombligo, contrapunto de la
espalda, allí olvidó una
lengua su pérfida escritura. rodeo tu cintura, ya consumido y
triste, en golpes rojos y
suaves te descompones en los farolillos de
mis ojos. Eres blanda, aún. Noche fresca de
mayo, campiña andaluza ,
en el centro de la guitarra, donde duermen tus
gemidos. Toco una cuerda, candil lúbrico. Tú te retuerces,
pero los muslos esperan . Pronto, cerca de
encenderse la tiniebla. Tus rodillas
brillan, como la noche fosforescente del condenado. El
sudor lastima. Horas castañas, roja sacristía, donde recuerdos
locos busco que así me
acompañen. |